Buceo en Pichidangui: El Pyrosoma que buscábamos en Penitentes

Pichidangui nunca deja de sorprendernos. Bajo sus aguas frías y cristalinas, siempre hay secretos esperando ser descubiertos por quienes se atreven a mirar un poco más de cerca. Esta semana, nos sumergimos con un objetivo claro y una dosis extra de paciencia.
La búsqueda en "Penitentes"
El punto de encuentro fue Penitentes. Descendimos hasta los 20 metros de profundidad, rodeados de ese azul profundo que tanto nos apasiona. Para ser honesto, este no fue un encuentro fortuito: junto al equipo de @buceosuyai, íbamos con la misión de encontrarlos. Sabíamos que andaban cerca y queríamos retratar su extraña belleza.
¡Y lo logramos! Encontramos esta maravilla que, a primera vista, parece un simple tubo de gelatina flotando a la deriva, pero que esconde una complejidad biológica fascinante.

¿Qué es exactamente lo que estamos viendo?
Aunque parezca un solo organismo individual, lo que ves es en realidad una colonia de miles de seres diminutos llamados zooides. Viven y se desplazan juntos de manera coordinada mediante propulsión a chorro. Es, literalmente, una ciudad flotante en miniatura.
Aquí te comparto algunos datos que hacen que este encuentro sea aún más especial:
Luz en la oscuridad: La especie más común en nuestras costas es el Pyrosoma atlanticum. Su nombre viene del griego y significa "cuerpo de fuego". ¿La razón? Su capacidad de emitir una intensa bioluminiscencia de color azul cuando se siente estimulado.
Filtros vivientes: Se alimentan de fitoplancton y partículas orgánicas. Al hacerlo, actúan como pequeños purificadores, filtrando el agua mientras se desplazan por la columna de agua.
Guardianes del clima: Tienen un rol crucial en el ecosistema marino. Al alimentarse en la superficie y luego bajar a las profundidades (o morir y hundirse), transportan carbono al fondo del mar. Esto ayuda directamente a regular el ciclo del CO2 en el océano y en nuestro planeta.
Un eslabón clave: Son el "snack" favorito de grandes viajeros del océano, como el Pez Luna (Mola mola) y diversas especies de tortugas marinas.

Un habitante particular de temporada
Ver un Pyrosoma de cerca es un recordatorio de la fragilidad y la perfección del ecosistema de Pichidangui. En esta época del año, las condiciones son ideales para observarlos, siempre con el respeto que se merece cada habitante del mar.
Si estás pensando en sumergirte pronto, mantén los ojos bien abiertos. A veces, la belleza más grande se esconde en los seres más pequeños y transparentes.


